jueves, 19 de abril de 2018

No hay conjuro

Conozco a un poeta maldito.

Si él le escribe un poema bello a una mujer
ella se esfuma,
pero su alma convive para siempre con él.

Si él le escribe un poema triste a una mujer,
ella vive para siempre con él,
pero su alma se esfuma.

No hay conjuro que logre salvarlo.

lunes, 16 de abril de 2018

Voces en la noche

Ella es una palabra triste.
Él la mano que esgrime la pluma:
que domina, que intimida, que doblega.

sábado, 14 de abril de 2018

Margaritas

En la noche
todos los ojos
se despestañan.


Epístolas



Domingo resacoso, te leo y releo y recontrareleo, y se me ocurren un montón de respuestas ingeniosas (sólo a mi parecer) a tu carta loca, pero, por suerte, mis dedos no quieren llevarlas hasta el teclado y mi cerebro se queda colgado en pensamientos risueños y vagos.
Estoy con mi compu más viejita, esa que cuando hablábamos hacía que las palabras sonaran con un eco extraterrestre y que al final nunca se entendiera nada, bueno, esa, porque la otra está en terapia intensiva y no sé si se va a recuperar.


Te cuento (porque sé que eso te gusta) que ahora estoy leyendo un libro que me tiene desmayada, me gustan los personajes, y como está narrada, es sobre la guerra civil española, pero contada no desde un punto de vista histórico (aunque obviamente está) sino desde las historias personales de quienes la padecieron. El protagonista me encanta, me recuerda mucho a uno que quedó en el olvido, de los tuyos, el periodista ese... ¡Mirá que desgraciada! no me acuerdo el nombre (igual ya sabemos quién tiene la culpa: vos) (acá van un montón de cosas irreproducibles y un pequeñísimo te odio, siempre con amor).


Bueno, además gracias: por ser más específico, por ponerle nombre a algunas personas y no dejar todo librado a mi imaginación (sabemos que no es conveniente) y es bueno, también, saber que alguien se estuvo sacrificando... ¿En Suiza dijiste? ¿Suecia? Me da igual. Gracias por lo de "poli" y vigilante y lo que te de la puta gana, a mucha honra, o no, pero con mucho gusto, eso te lo dejo firmado.


Maldito andariego, te estarás preparando para tu próximo viaje, creo recordar que eso me dijiste la otra vez, era para esta época ¿no? es que no me lo aclarás en la carta. Sí, para variar tengo muchas preguntas y un chaleco de fuerza.
¡Y ya! porque también te dije cosas en mi cabeza mientras te escribía y me empiezo a enroscar si me releo para ver qué es lo que te dije y qué lo que pensé.
Cortá vos, dale. Me voy a seguir durmiendo.

Eso.

sábado, 7 de abril de 2018

Cerrar los ojos es perder

Delinear ideas con Aristimuño sonando de fondo. Dejar que el lápiz se mueva y las palabras se dibujen solas. Preguntarme, una y otra vez, adónde se escribe la noche.