lunes, 16 de abril de 2018

Voces en la noche

Ella es una palabra triste.
Él la mano que esgrime la pluma:
que domina, que intimida, que doblega.

sábado, 14 de abril de 2018

Margaritas

En la noche
todos los ojos
se despestañan.


Epístolas



Domingo resacoso, te leo y releo y recontrareleo, y se me ocurren un montón de respuestas ingeniosas (sólo a mi parecer) a tu carta loca, pero, por suerte, mis dedos no quieren llevarlas hasta el teclado y mi cerebro se queda colgado en pensamientos risueños y vagos.
Estoy con mi compu más viejita, esa que cuando hablábamos hacía que las palabras sonaran con un eco extraterrestre y que al final nunca se entendiera nada, bueno, esa, porque la otra está en terapia intensiva y no sé si se va a recuperar.


Te cuento (porque sé que eso te gusta) que ahora estoy leyendo un libro que me tiene desmayada, me gustan los personajes, y como está narrada, es sobre la guerra civil española, pero contada no desde un punto de vista histórico (aunque obviamente está) sino desde las historias personales de quienes la padecieron. El protagonista me encanta, me recuerda mucho a uno que quedó en el olvido, de los tuyos, el periodista ese... ¡Mirá que desgraciada! no me acuerdo el nombre (igual ya sabemos quién tiene la culpa: vos) (acá van un montón de cosas irreproducibles y un pequeñísimo te odio, siempre con amor).


Bueno, además gracias: por ser más específico, por ponerle nombre a algunas personas y no dejar todo librado a mi imaginación (sabemos que no es conveniente) y es bueno, también, saber que alguien se estuvo sacrificando... ¿En Suiza dijiste? ¿Suecia? Me da igual. Gracias por lo de "poli" y vigilante y lo que te de la puta gana, a mucha honra, o no, pero con mucho gusto, eso te lo dejo firmado.


Maldito andariego, te estarás preparando para tu próximo viaje, creo recordar que eso me dijiste la otra vez, era para esta época ¿no? es que no me lo aclarás en la carta. Sí, para variar tengo muchas preguntas y un chaleco de fuerza.
¡Y ya! porque también te dije cosas en mi cabeza mientras te escribía y me empiezo a enroscar si me releo para ver qué es lo que te dije y qué lo que pensé.
Cortá vos, dale. Me voy a seguir durmiendo.

Eso.

sábado, 7 de abril de 2018

Cerrar los ojos es perder

Delinear ideas con Aristimuño sonando de fondo. Dejar que el lápiz se mueva y las palabras se dibujen solas. Preguntarme, una y otra vez, adónde se escribe la noche.

viernes, 6 de abril de 2018

Memoria de lo posible - Angie Pagnotta

Comparto una lectura que escribí para TrenInsomne, sobre el libro de cuentos y relatos Memoria de lo posible, de Angie Pagnotta. La verdad es que no podía estar en mejor lugar, con lo que me gustan los trenes y lo que me perturba el insomnio. Bueno, aquí lo dejo para quien guste leer:

Cierro el libro de cuentos Memoria de lo posible, de Angie Pagnotta; releo el título y me pongo a pensar: Memoria de lo posible. Ahí está: todo contenido en esas cuatro palabras. Trato de definir, de explicar utilizando el título como punto de partida y me digo que las historias de este libro hablan sobre recuerdos creados a partir de situaciones que nunca fueron. De las veces que nos aferramos a lo que perdimos, o lo que es peor, a lo que nunca tuvimos como la última esperanza. O de cuando el deseo traiciona a la razón y nos mentimos, porque una mentira piadosa es mucho más respirable, soportable, que la triste y cruda realidad. Pienso: este libro trata de una memoria inventada desde un supuesto, una posibilidad, una pretensión. Falsos recuerdos que nos preservan de los recuerdos verdaderos. Un pedido, una súplica, un ruego. Y aunque la autora narra desde una voz que suena a la suya propia, también puede ser la de cualquiera de nosotros.

Pero la de este libro no es una sola historia; la memoria de lo posible es el hilván, el hilito invisible que nos conduce a través de cada relato y que le da continuidad a la lectura. El libro condensa once historias breves, audaces, que provocan aún manteniendo la frescura de esa niña que alguna vez fue esta mujer que ahora escribe “con una lista de piano interminable de fondo”. Once historias que no admiten prejuicios. Angie se anima, se asoma al abismo de las palabras atrevidas: nos hace frente con una mirada ingenua a la vez que con la lengua se recorre la boca y nos hace temblar: Clic acá para seguir leyendo.


Si quieren comentar pueden hacerlo acá en el blog porque sino no me entero.   

jueves, 5 de abril de 2018

Tres minutos entre subte y subte. La gente pasa corriendo.
Algunos, incluso, saltan los molinetes para no perderlo.
Yo los dejo pasar: gente y subte; para sumarle unos segundos
a los tres minutos de lectura que me esperan en el andén.

miércoles, 4 de abril de 2018

En esta estación sin nombre
de este pueblito sin alma
las señoras no agitan los pañuelos
y los hombres no se sacan los sombreros.