domingo, 14 de octubre de 2018

Diapositivas

Opinología Por Eme
 
Ubico la mesa frente al ventanal, acomodo el mate, el libro, un lápiz y un papel. Tengo en mis manos el poemario Ciertas horas de la primavera, de Anahí Flores (La Carretilla Roja Ediciones, 2017), que escribió durante esa estación del año 2014, cuando vivía —según sus propias palabras— a dos cuadras de la Plaza San Martín.
 
Me siento, agarro el libro y miro la tapa: es tan delicada que me remite a un haiku. Lo abro, comienzo a leer, y es como si el aroma a primavera me llegara en ráfagas de poesía, y como si el mecanismo de un reloj extraño que además de marcar números muestra diapositivas se pusiera en marcha. Solo que las diapositivas de este reloj cobran vida a ciertas horas del día, o podría decir que a horas precisas y ordenadas, ya que cada poema tiene como nombre una hora específica. Lo que no sé es si todo ocurre en un mismo día; eso es parte del misterio que encierra el libro.
 
Lo cierto es que a medida que las horas pasan y las imágenes van cambiando, percibo que Anahí es una escritora que observa el mundo que la rodea con una mirada atenta y curiosa, y que al traducir esa mirada en palabras me lleva de la mano a recorrer el barrio sobre el que está contando. Y si bien narra en tercera persona manteniéndose al margen de las situaciones (aunque sospecho que no siempre es mera observadora), su presencia se hace sentir; el barrio respira —la inspira— y ella está ahí, susurrando historias que empiezan desde muy temprano. 
 
En este recorrido mediante la lectura, todos mis sentidos están alerta. Puedo oler el miedo al atravesar un «túnel vegetal», sentir el sopor del sueño en el colectivo, o palpitar, incluso, la intimidad ajena impuesta por un viaje en subte en hora pico: «Respiran perfumes y sudores/ como secretos inoportunos».
 
Me detengo por un segundo; me cebo un mate y el gusto a yerba y limón me hace pensar en la acentuada presencia que tiene la naturaleza en el libro, ya sea de manera literal o metafórica: árboles, tierra, pinzas de cangrejo, una serpiente, un pájaro, un pez, el río, el viento, una liebre, las flores, la lluvia, el frío… estos son algunos de los elementos que componen la sinfonía poética de Ciertas horas de la primavera.
 
Y así, leyendo, las horas pasan, las diapositivas cambian y llego a un poema que encuentro muy divertido, que cuenta, en forma de sucesos desafortunados, cómo cae la tarde: todo baja, se resbala o se derrama, “y un caballo da un paso en falso”. Simplemente ¡me encanta!
Voy llegando al final, las luces de la noche se cuelan por el ventanal y el mate se enfría. Es hora de cerrar el libro y dejar que descansen el lápiz y el papel. Pero antes transcribo apenas unas líneas de uno de los poemas que más me gustaron:
 
11:55 PM
 
Una chica atraviesa la plaza.
Cae una lluvia
de flores amarillas.

Texto publicado en Qu 22, abril 2018

viernes, 12 de octubre de 2018

Seguro sucederá


Ahora, bien de noche

cuando el camino nos lleva

hacia la tormenta nomás

cuando alcanza mirarte a los ojos

para que sepas que es promesa.


Ahora, que no queda

más que esperar

que los rayos no nos alcancen

espero escucharte rogar.


Ahora, bien de madrugada

cuando pasó ya

el vendaval

pero la calma todavía está lejos.

Ahora, seguro sucederá.



Tetris de palabras robadas.


miércoles, 3 de octubre de 2018

Pesadillas = insomnio

Me hago un gorro de chef
con el papel de un diario viejo.
Tuesto el arroz antes de hervirlo
para que sepa mejor.
Tiendo el mantel de algodón amarillento
y pongo las copas de cristal de Baccarat.
Rehogo las zanahorias con
las cebollas lavadas
que quedaron de la ensalada de ayer.
Dispongo los platos de porcelana china
y los cubiertos de alpaca labrada
(recuerdos de una época
que llegué a conocer).
En el aire flota el olor de las especias:
tomillo, albahaca y laurel.
Hoy pongo cara de estamos de fiesta
y les sirvo mi plato gourmet.



domingo, 23 de septiembre de 2018

Domingo


Intento escribir una reseña pero no me sale nada. El ventanal abierto deja el campo libre para que el sol me entibie las piernas, para que entren la brisa y los insectos. También entran las voces de mis vecinos, que aprovechan el día que está lindo para limpiar, para ordenar y para no pelear. Se cuela el zumbido de una mosca y el aleteo de los pájaros que viven en el pino de la casa de atrás. Me llega el aroma húmedo del pasto recién cortado y eso me recuerda que, sobre la mesa, me espera el mate ya preparado y que también me esperan el lápiz y el papel.

sábado, 15 de septiembre de 2018

La boluda, le decían.

Te olvidaste:
los abrazos temblorosos
bajo la llovizna helada,
los besitos caprichosos
en el medio de mi espalda.
Yo, no los quiero para nada.
Vení, te los voy a devolver.

Los cartelitos de la recepcionista




Porque todo hay que decirlo.
La recepcionista les desea un buen fin de semana.

domingo, 9 de septiembre de 2018

Ahora al cuerpo lo sacude una borrasca. Y un latido sin ton ni son se encalla en la garganta.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Retengo, este momento calmo de mate tibio y espumoso, de pensamientos vacíos de espera, sin recuerdos como chispas, con el cuerpo libre de reflejos.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Trepo el andamiaje
de tus palabras,
me siento infalible,
dos segundos antes
de empezar a caer.

Boludeces de sábado.
En tus manos mueren todas mis certezas.

jueves, 30 de agosto de 2018

Cómo sobreviven allá arriba
las ramas de los árboles;
al celeste diáfano del día,
al azul profundo de la noche,
a mi hambrienta mirada.

domingo, 26 de agosto de 2018

De leer













Hace muy poquito reseñé el libro China, de Pablo Bilsky, para Revista Kundra.
China es un libro de crónicas de viaje que disfruté muchísimo.
*
"Pablo me hace reflexionar y notar la diferencia entre el que viaja “bien alimentado y por propia voluntad” y los que tienen que “dejar sus hogares en busca de refugio en tierras extrañas”. Porque Pablo habla de lugares, sí, pero también habla de “otredad” y de “mismidad”, y me quedé maravillada, con ganas de comprender más y de desentrañar eso que, aunque está a la vista de todos, casi nunca vemos". 
*
Dejo el link por acá, por si alguien gusta leerla completa: China, de Pablo Bilsky.
Toda Kundra es hermosa, los invito a pasar (clic sobre el nombre).
*
Pd: Pronto se acabará este aluvión de mí y volverá la calma al blog. (Hasta nuevo aviso).

viernes, 24 de agosto de 2018

Pero no, pero no.
Si total para qué.
Y se va refunfuñando
a patear tachos a la esquina.

           

Postales

Su cara nunca acusó recibo
de la cantidad de limón
que le puse al mate.
Sólo reflejaba
el cansancio feliz
de una noche bien avenida.

jueves, 23 de agosto de 2018

Recuerdos de insomnio

Las charlas de mate en la cocina.
El ventanal desnudo.
El sol calentándonos los pies.

Huele a manteca y a miel.

domingo, 19 de agosto de 2018

Me da rabia.
Cada noche que me voy a dormir
sin poder escribir nada.
Rabia.
De esa rabia que convierte
las manos en escombros
y los labios en mortajas.


sábado, 18 de agosto de 2018

martes, 31 de julio de 2018

Hay días que se desmoronan:
como el techo plagado de termitas
que se descascaran
como la pintura de las paredes humedecidas
por todas las lluvias del invierno
y que se regeneran cuando llega la noche:
en las respiraciones tranquilas, acompasadas,
de sus cuerpos arropados en la cama.

Y entonces me digo, que todo está bien.

sábado, 28 de julio de 2018

No existe un ahora mejor.
Adentro el sonido de una armónica
se mezcla con el tiqui tiqui
de los dedos sobre el teclado.          
     
Afuera la lluvia realmente se hace sentir

miércoles, 18 de julio de 2018

Obsesiones de invierno

El libro está basado en la vida tormentosa de la escultora Camille Claudele. 
Ni bien terminé de leer, me tuve que poner a buscar. Y, entre otras cosas, me topé con este precioso verso de Paul Claudel, poeta, hermano de Camille (y a quien odié mucho, después de cerrar el libro):

Cómo hablaros del otoño cuando tengo todavía en el oído esa agria flauta de la primavera que me llena la boca de agua.

Insomnio lapidario

Él le escribió una carta cargada de sentimientos,
ella se enamoró
de la concordancia gramatical
del uso adecuado de los tiempos verbales
de su perfecta ortografía.

No funcionó.

lunes, 16 de julio de 2018

Poesía es (que no un poema):
ponerse a mover los muebles de la casa,
a media noche,
con ese hijo de veintiuno,
que nunca te da bola,
y después,
sentarse a compartir un rico guiso casero.

     
                        Ustedes sabrán perdonar.

viernes, 13 de julio de 2018

Hoy le prendí fuego a mi último Horla.


Recorrí los libros de mi biblioteca con una sola mirada.
Acaricié los lomos uno a uno y ahí lo vi, como a un viejo fantasma.
Lo saqué con reparo (miedo de volver a leer).
Lo abrí en esa primera página.
Repasé por última vez las heridas que dejaron tus trazos sobre el papel.
Esa mentira dulce y dedicada.  
Me detuve en ese Siempre imaginario.
No sé qué estabas pensando, qué necesitabas decir, qué esperabas. Pero todavía estaba ahí.
Cerré el libro y lo tiré al tacho de lata, junto a mis libretas mamarrachas.
No dudé: rocié todo ese menjunje de palabras dislocadas,
y encendí la llama.


Para Meri, mi editora favorita.

lunes, 9 de julio de 2018

Once años después

Un libro para arreglar ese chocolate solo.
La nevada en la 9 de Julio.

Parece que pasaron mil años.

viernes, 8 de junio de 2018

Insomnio: acá te espero

Sólo tinta y trazo automático
(sin pensamiento ni sentimiento)
alcanza -a veces- para aplacar la noche.



lunes, 4 de junio de 2018

Para llorar

No sirve que sea
por capricho
o por reflejo
hay que sentarse encima de la cama
ubicarse de frente a la ventana
mirar la lluvia y dejar
que el hilo haga
un estrecho nudo en la garganta.
Degustar
el sabor amargo
que igual deja la fiesta terminada
la puerta que se cierra
las manos que no alcanzan.
Para llorar hay que dejar:
que las cuencas se hagan agua
que los diques se deshagan
que las lágrimas recorran
de a poco la explanada.

Para llorar con gusto hay que dejar.



domingo, 3 de junio de 2018

La felicidad es naranja





Después de una noche De Amor Locura y Muerte, se trabaja. Pero no importa, porque el día arranca muy naranja.

Feliz y agradecida de haber conocido, por fin y después de tanto tiempo, a mi queridísima Dana. (Y todavía nos faltan los mates. Y mucho por chusmear).

miércoles, 30 de mayo de 2018

No puedo recordar sus voces.
Intento con alguna frase repetida
pero los sonidos no vuelven a mí.

Al menos puedo recordar sus manos.

martes, 29 de mayo de 2018

sábado, 26 de mayo de 2018

En el fondo, la vida

Triste, solitario y final, de Osvaldo Soriano 
 
Misterios, huidas, piñas, secuestros, tiroteos (mucha pero mucha acción, en definitiva), son algunas de las especias que sazonan esta novela; disparatadamente divertida y con momentos de velada reflexión. ¡Simplemente, me encantó!
Nunca había leído al periodista y escritor argentino Osvaldo Soriano (imperdonable, ya sé). Conocía un poco su historia y leerlo era una deuda pendiente que me propuse empezar a saldar con su primera novela, Triste, solitario y final.
El título surge de la frase que pronuncia el detective Philip Marlowe al cierre de El largo adiós, novela de Raymond Chandler: “Hasta la vista, amigo. No le digo adiós. Se lo dije cuando tenía algún significado. Se lo dije cuando era triste, solitario y final”*. Frase que también usa Soriano a modo de epígrafe, porque justamente a uno de los que les dedica el libro es a Chandler; los otros son Stan Laurel y Oliver Hardy, humoristas cinematográficos más conocidos como El Gordo y El Flaco.
En Triste, solitario y final, Soriano es autor y personaje y se representa a sí mismo como un periodista argentino —rellenito, petiso y en ocasiones medio tarambana— que viaja a Estados Unidos en busca de información para escribir un libro sobre los legendarios actores Laurel y Hardy. Cuando llega, y por una de esas casualidades del destino, conoce a un viejo detective que hacía poco había estado en contacto con Stan Laurel. Ese viejo detective es nada más y nada menos que el mítico Philip Marlowe, protagonista de muchas de las novelas de Chandler, quien en su momento fuera descripto como un tipo joven, sagaz, un poco rudo y al mismo tiempo sentimental, y al que ahora se muestra viejo y fracasado, con su cinismo característico agudizado por los años y su eterna soledad. ¡Qué buena manera de rendirle homenaje!
La ciudad de Los Ángeles queda patas para arriba cuando esta dupla empieza a meter las narices en los más insólitos lugares y situaciones: en el medio de la fiesta mayor de Hollywood secuestran a Charles Chaplin, entre piñas y empujones un desaforado John Wayne cae en brazos de Mickey Rooney, Jane Fonda es besada por Soriano… algunos de los líos y personajes que reinan en este caos.
Necesito una pausa para cebarme un mate calentito y espumoso y repasar una de esas frases que le bajan los decibeles a la historia y que me gustan tanto:
“Vio el lago diminuto, solitario, la cinta de pavimento, la curva donde había detenido el auto aquel mediodía de hacía cinco años, la lluvia caía violenta y fragante y él se sentía solo. Había estado una hora con la vista fija en el horizonte, dejándose ganar por una melancolía suave”.
La amé mucho, lo amé mucho y hay más, pero hasta acá llegó mi amor… El mate y la relectura me entusiasmaron, así que a eso voy.
*Dato curioso: sobre el fragmento que utiliza para el título leí que es producto de una mala traducción, intenté encontrar la entrevista en la que Soriano lo cuenta pero no lo logré. La buena sería: “No voy a decirte adiós. Te lo dije cuando significaba algo. Te lo dije cuando era un saludo triste, solitario y definitivo”. Es muy interesante ver cómo una palabra puede cambiar el sentido de toda una oración. Al texto original tal vez le resta, pero al título de la novela (para mí) le hace un favor.

domingo, 20 de mayo de 2018

El sueño que arrasa

Un barquito de papel navega
en esos ríos de tierra que son tus ojos.
Y va surcando de norte a sur
los campos de agua que son mis manos.

Nubecitas oscuras lo amenazan
y una tormenta de barro se desata.
El barquito de papel perece
entre tus ojos de tierra y mis manos de agua.





Le falta la estrofa del medio
(cosas que pasan), pero es domingo
y tengo que trabajar.
                                           Au revoir

viernes, 18 de mayo de 2018

Vía mail

Asunto: Jijiji

De: Andrea Molina
Para: Eme Cé
mar 6/11/2007 17:42

Te escribo porque no aguanto más la risa, estoy en un locutorio con mi compu y tengo atrás, en una cabina telefónica, un latin lover que se está haciendo el galan a morirrrr, no puedo concentrarme en lo que quiero buscar en la web, y me causa mucha gracia y necesito contárselo a alguien... "donde quieras estar acurrucada, vos no tenés nada más que decirme..." GUAU le dice eso entre otras cosas, ...viene muerto y le esta haciendo el entre, ojalá la flaca acepte, ya que necesito terminar mi investigacióoooonn!

Me olvide de preguntarte cómo te fue en el parcial del lunes?? fue difícil??
Te mando un beso y espero verte pronto,

Andre.

P.d. Mañana vienen a parchar la cañeria provisoriamente, tendrán que hacer el cambio completo la semana que viene.



sábado, 12 de mayo de 2018

Ensueños de insomnios



Mientras miraba el amanecer, a través de ese ventanal tan diferente al suyo, pensó:
La eternidad puede durar dos días y dos medios.
A sus espaldas escuchó
 su suave respirar 
y sonrió.

Los cartelitos de la recepcionista - Modo amable

Hay personas que no asocian ideas (termo/vasitos de café - termo/saquitos de té/mate), entonces para que no confundan agua con café, van estos cartelitos.



viernes, 11 de mayo de 2018

Epístolas (fragmento)



 25 de abril de 1985

Pequeña Flor:

        Pasaron muchas mañanas desde aquella en que leí tu carta.
               Creeme que me emocioné mucho. Tanto que fui a cumplir prontamente tu pedido.
         Amanecía ya cuando me encaminé rumbo a la playa, la mañana era fría, mis manos sentían el dolor de la temperatura, mi cuerpo el cansancio del viaje sin sueño. Así me encontraba en la arena mirando la rojiza claridad del amanecer, cuando lentamente comenzó a asomar el sol detrás del mar, las aguas se cubrían de reflejos, las nubes quietas en el cielo se llenaban de colores, mi sombra se proyectaba largamente cruzando el médano y la calle.
           De pronto desapareció el frío y el cansancio, comencé a caminar por la playa teniendo como únicas compañías las gaviotas que comenzaban a buscar alimento.
                           Yo era “dueño” de todo eso.
           Gracias hija mía, son tuyos esos instantes de tan intensa paz y alegría. 

           


domingo, 6 de mayo de 2018

La noche itinerante


Neftalí Coria - Poesía


Nueva York

La ciudad es más que espejos,
sus calles más que ríos,
su gente más que multitud perdida.

Espejo, mis ojos mirando multiplicarse a la
ciudad que siempre pasa -tránsito en desorden-.
Espejo, la luz que me devuelven los caminos para
llegar al principio del extravío.

Camino esperando nuevos espejos,
pero el aire me arrebata la mirada.
La ciudad es un paisaje grande,
                     una pasarela interminable.

La enrarecida luz y otras formas claras que
la oscuridad construye con los muros,
van conmigo por la quinta avenida.
Soy su espejo al pasar,
      su cristal para quebrar el viento frío y contrario.
No es espejo su fulgor inasible,
                     su cristalería,
                     su vidriosa enredadera al cielo.

Escribo contra la soledad inmensa,
contra el bullicio que devora al solitario.
Escribo porque las calles desembocan
a una fiesta de tristeza, y la muerte
                                     corre a 120 millas por hora.
                                                                                                                     
                                                                           Mayo 30 de 2001
                                                                            New York, N.Y.
                                                                            Park Coffe, Hotel Wellington





Ciudad grande

No sería grande la ciudad,
si tú estuvieras.
Alas tendríamos para
volar por sus espejos y
mirarnos en el amor,
inmensos en esta
pequeñísima ciudad.

                                       Mayo 30 de 2001,
                                       New York, N.Y.
                                       Park Coffe, Hotel Wellington.






Mirar la ciudad con tus ojos

Nada estaría oculto
bajo este breve cielo,
si tus ojos miraran lo
que sin ti, no puedo ver,
porque son tus ojos la mirada mía.

                                       Mayo 30 de 2001,
                                       New York, N.Y.
                                       Park Coffe, Hotel Wellington.






Calles de Manhattan

Las calles son largas en Nueva York.
Llueve y Central Park se aleja de la claridad.
Viene la noche a perderse en estos cuerpos que veo.
Van las calles en la gente que
pasa con los ojos paralizados.
Ahondan al sur,
emergen cuando la noche es
un trapo sucio después de la lluvia.

                                                       Junio 2 de 2001
                                                       New York, N.Y.
     





Twins Towers 1

La altura es un sorbo en esta ciudad que
mide -Oh desdicha- su estatura con el cielo.
Imposible saber la talla de los hombres que se
ciñen sin remedio a su real envergadura.

                                                                       Junio 3 de 2001,
                                                                       New York, N.Y
                                                                       World Trade Center, Floor 107.






Twins Towers 2 

1
¿De verdad el cielo está más cerca
            en la cima del World Trade Center  como se ve en
                                                   los ojos de la gente que mira la ciudad para vencerla?

2
¿Hay pájaros orgullosos en las azoteas simples de las Twins Towers?
                                                                      
                                                                                                      Junio 3 de 2001,
                                                                                                      New York, N.Y
                                                                                                      World Trade Center, Floor 107.





Twins Towers 3

Amanece sobre la ciudad alta.
El sol es lento y sutil. Cubre sólo
una parte de la Quinta avenida.
La mañana es muy suave y las
manos de la luz abren paso al
viento húmedo que anuncia lluvia.
Los muros de la ciudad
contienen las aguas de la tormenta.
Los edificios son gigantes ultrajados
por la noche anterior, no despiertan.

Las palomas tienen mirada triste
como cualquier domingo en Nueva York.

                                       3 Junio de 2001
                                       Nueva York, N.Y.
                                       World Trade Center, Floor 107





Río Hudson

Es tarde en el viento que se advierte
sobre el suelo manchado de palomas.
Viento frío del Hudson,
viento que bajo la camisa
corre como la sangre de la muerte.
La noche es pronta, y en su idioma
mi sangre va cuestabajo. Hablo a solas
y en una ventana de un edificio cualquiera
asoma una mujer. Hablo cualquier cosa
y es mi voz un ruido más.
La mujer que asoma en la ventana del edificio cualquiera
-puedo decir que es alto y café oscuro- habla para sí
y se ofrece al viento del Hudson igual que las palomas
y mi voz, igual que la sangre helada de la muerte.

                                                       Junio 3 de 2001
                                                       Nueva York. N.Y.
                                                       (Frente al Hudson)





Fifth Avenue

Desde el ventanal de la mañana
entre la calle cincuentaicuatro
y la Quinta avenida, puedo ver
dos banderas ondear.
Al fondo -entre los edificios-
el cielo es azul, agudo.
Un hombre negro cae presa de su locura
en la risa total, como si fuera feliz.
Lynda pide ayuda para sus
últimos días con sida.
Otra joven -18 tal vez- exige dinero
y comprensión para su perro violado
(el perro blanco está en el piso con la cabeza
en una almohada y rodeado de sábanas, parece llorar).
Una anciana es paseada en una silla de ruedas ostentosa,
una pareja se besa bajo a las puertas de la catedral de San Patricio,
un japonés canta en su lengua,
junto a mí pasa la muchacha más hermosa del mundo...

Camino por la Quita avenida, el viento de junio es muy frío.

                                                                                                      4 Junio de 2001
                                                                                                      Nueva York, N.Y.






Central Park

En el minúsculo lago de Central Park,
tres jóvenes reman.
Nadan patos después
de haber descendido del aire.

El viento espolea breve ráfagas
de ruido como si vinieran de otro mundo.

Caminan niños guiados por dos maestras,
un viejo come y vigila con la mirada
del miedo; bebe un cocacola, luego
se levanta y camina de prisa con su
gabardina al hombro rumbo al fin del mundo.
Hay mucha gente en calma,
pasan increíbles ardillas mansas,
los pájaros bajan y se dejan mirar de cerca,
un grupo de viejos juega,
cerca hay un partido de beisbol,
otros patinan, van en bicicletas,
muchachas toman el sol semidesnudas,
la vida parece amable,
Nueva York sabe disfrazarse.

                              4 Junio de 2001
                                       Nueva York, N.Y.
                                       (Central Park)




Poemas del Volumen La noche itinerante (UMSNH, 2002)



Poemas que me gustan mucho, de Nefatalí Coria. Los encontré guardados en un borrador de mail muy viejo (soy de guardar muchas y diversas palabras en esa carpeta). No sé de dónde los saqué, pero ahí estaban y me siguen gustando tanto. Y me dan ojos.