miércoles, 30 de mayo de 2018

No puedo recordar sus voces.
Intento con alguna frase repetida
pero los sonidos no vuelven a mí.

Al menos puedo recordar sus manos.

martes, 29 de mayo de 2018

sábado, 26 de mayo de 2018

En el fondo, la vida

Triste, solitario y final, de Osvaldo Soriano 
 
Misterios, huidas, piñas, secuestros, tiroteos (mucha pero mucha acción, en definitiva), son algunas de las especias que sazonan esta novela; disparatadamente divertida y con momentos de velada reflexión. ¡Simplemente, me encantó!
Nunca había leído al periodista y escritor argentino Osvaldo Soriano (imperdonable, ya sé). Conocía un poco su historia y leerlo era una deuda pendiente que me propuse empezar a saldar con su primera novela, Triste, solitario y final.
El título surge de la frase que pronuncia el detective Philip Marlowe al cierre de El largo adiós, novela de Raymond Chandler: “Hasta la vista, amigo. No le digo adiós. Se lo dije cuando tenía algún significado. Se lo dije cuando era triste, solitario y final”*. Frase que también usa Soriano a modo de epígrafe, porque justamente a uno de los que les dedica el libro es a Chandler; los otros son Stan Laurel y Oliver Hardy, humoristas cinematográficos más conocidos como El Gordo y El Flaco.
En Triste, solitario y final, Soriano es autor y personaje y se representa a sí mismo como un periodista argentino —rellenito, petiso y en ocasiones medio tarambana— que viaja a Estados Unidos en busca de información para escribir un libro sobre los legendarios actores Laurel y Hardy. Cuando llega, y por una de esas casualidades del destino, conoce a un viejo detective que hacía poco había estado en contacto con Stan Laurel. Ese viejo detective es nada más y nada menos que el mítico Philip Marlowe, protagonista de muchas de las novelas de Chandler, quien en su momento fuera descripto como un tipo joven, sagaz, un poco rudo y al mismo tiempo sentimental, y al que ahora se muestra viejo y fracasado, con su cinismo característico agudizado por los años y su eterna soledad. ¡Qué buena manera de rendirle homenaje!
La ciudad de Los Ángeles queda patas para arriba cuando esta dupla empieza a meter las narices en los más insólitos lugares y situaciones: en el medio de la fiesta mayor de Hollywood secuestran a Charles Chaplin, entre piñas y empujones un desaforado John Wayne cae en brazos de Mickey Rooney, Jane Fonda es besada por Soriano… algunos de los líos y personajes que reinan en este caos.
Necesito una pausa para cebarme un mate calentito y espumoso y repasar una de esas frases que le bajan los decibeles a la historia y que me gustan tanto:
“Vio el lago diminuto, solitario, la cinta de pavimento, la curva donde había detenido el auto aquel mediodía de hacía cinco años, la lluvia caía violenta y fragante y él se sentía solo. Había estado una hora con la vista fija en el horizonte, dejándose ganar por una melancolía suave”.
La amé mucho, lo amé mucho y hay más, pero hasta acá llegó mi amor… El mate y la relectura me entusiasmaron, así que a eso voy.
*Dato curioso: sobre el fragmento que utiliza para el título leí que es producto de una mala traducción, intenté encontrar la entrevista en la que Soriano lo cuenta pero no lo logré. La buena sería: “No voy a decirte adiós. Te lo dije cuando significaba algo. Te lo dije cuando era un saludo triste, solitario y definitivo”. Es muy interesante ver cómo una palabra puede cambiar el sentido de toda una oración. Al texto original tal vez le resta, pero al título de la novela (para mí) le hace un favor.

domingo, 20 de mayo de 2018

El sueño que arrasa

Un barquito de papel navega
en esos ríos de tierra que son tus ojos.
Y va surcando de norte a sur
los campos de agua que son mis manos.

Nubecitas oscuras lo amenazan
y una tormenta de barro se desata.
El barquito de papel perece
entre tus ojos de tierra y mis manos de agua.





Le falta la estrofa del medio
(cosas que pasan), pero es domingo
y tengo que trabajar.
                                           Au revoir

viernes, 18 de mayo de 2018

Vía mail

Asunto: Jijiji

De: Andrea Molina
Para: Eme Cé
mar 6/11/2007 17:42

Te escribo porque no aguanto más la risa, estoy en un locutorio con mi compu y tengo atrás, en una cabina telefónica, un latin lover que se está haciendo el galan a morirrrr, no puedo concentrarme en lo que quiero buscar en la web, y me causa mucha gracia y necesito contárselo a alguien... "donde quieras estar acurrucada, vos no tenés nada más que decirme..." GUAU le dice eso entre otras cosas, ...viene muerto y le esta haciendo el entre, ojalá la flaca acepte, ya que necesito terminar mi investigacióoooonn!

Me olvide de preguntarte cómo te fue en el parcial del lunes?? fue difícil??
Te mando un beso y espero verte pronto,

Andre.

P.d. Mañana vienen a parchar la cañeria provisoriamente, tendrán que hacer el cambio completo la semana que viene.



sábado, 12 de mayo de 2018

Ensueños de insomnios



Mientras miraba el amanecer, a través de ese ventanal tan diferente al suyo, pensó:
La eternidad puede durar dos días y dos medios.
A sus espaldas escuchó
 su suave respirar 
y sonrió.

Los cartelitos de la recepcionista - Modo amable

Hay personas que no asocian ideas (termo/vasitos de café - termo/saquitos de té/mate), entonces para que no confundan agua con café, van estos cartelitos.



viernes, 11 de mayo de 2018

Epístolas (fragmento)



 25 de abril de 1985

Pequeña Flor:

        Pasaron muchas mañanas desde aquella en que leí tu carta.
               Creeme que me emocioné mucho. Tanto que fui a cumplir prontamente tu pedido.
         Amanecía ya cuando me encaminé rumbo a la playa, la mañana era fría, mis manos sentían el dolor de la temperatura, mi cuerpo el cansancio del viaje sin sueño. Así me encontraba en la arena mirando la rojiza claridad del amanecer, cuando lentamente comenzó a asomar el sol detrás del mar, las aguas se cubrían de reflejos, las nubes quietas en el cielo se llenaban de colores, mi sombra se proyectaba largamente cruzando el médano y la calle.
           De pronto desapareció el frío y el cansancio, comencé a caminar por la playa teniendo como únicas compañías las gaviotas que comenzaban a buscar alimento.
                           Yo era “dueño” de todo eso.
           Gracias hija mía, son tuyos esos instantes de tan intensa paz y alegría. 

           


domingo, 6 de mayo de 2018

La noche itinerante


Neftalí Coria - Poesía


Nueva York

La ciudad es más que espejos,
sus calles más que ríos,
su gente más que multitud perdida.

Espejo, mis ojos mirando multiplicarse a la
ciudad que siempre pasa -tránsito en desorden-.
Espejo, la luz que me devuelven los caminos para
llegar al principio del extravío.

Camino esperando nuevos espejos,
pero el aire me arrebata la mirada.
La ciudad es un paisaje grande,
                     una pasarela interminable.

La enrarecida luz y otras formas claras que
la oscuridad construye con los muros,
van conmigo por la quinta avenida.
Soy su espejo al pasar,
      su cristal para quebrar el viento frío y contrario.
No es espejo su fulgor inasible,
                     su cristalería,
                     su vidriosa enredadera al cielo.

Escribo contra la soledad inmensa,
contra el bullicio que devora al solitario.
Escribo porque las calles desembocan
a una fiesta de tristeza, y la muerte
                                     corre a 120 millas por hora.
                                                                                                                     
                                                                           Mayo 30 de 2001
                                                                            New York, N.Y.
                                                                            Park Coffe, Hotel Wellington





Ciudad grande

No sería grande la ciudad,
si tú estuvieras.
Alas tendríamos para
volar por sus espejos y
mirarnos en el amor,
inmensos en esta
pequeñísima ciudad.

                                       Mayo 30 de 2001,
                                       New York, N.Y.
                                       Park Coffe, Hotel Wellington.






Mirar la ciudad con tus ojos

Nada estaría oculto
bajo este breve cielo,
si tus ojos miraran lo
que sin ti, no puedo ver,
porque son tus ojos la mirada mía.

                                       Mayo 30 de 2001,
                                       New York, N.Y.
                                       Park Coffe, Hotel Wellington.






Calles de Manhattan

Las calles son largas en Nueva York.
Llueve y Central Park se aleja de la claridad.
Viene la noche a perderse en estos cuerpos que veo.
Van las calles en la gente que
pasa con los ojos paralizados.
Ahondan al sur,
emergen cuando la noche es
un trapo sucio después de la lluvia.

                                                       Junio 2 de 2001
                                                       New York, N.Y.
     





Twins Towers 1

La altura es un sorbo en esta ciudad que
mide -Oh desdicha- su estatura con el cielo.
Imposible saber la talla de los hombres que se
ciñen sin remedio a su real envergadura.

                                                                       Junio 3 de 2001,
                                                                       New York, N.Y
                                                                       World Trade Center, Floor 107.






Twins Towers 2 

1
¿De verdad el cielo está más cerca
            en la cima del World Trade Center  como se ve en
                                                   los ojos de la gente que mira la ciudad para vencerla?

2
¿Hay pájaros orgullosos en las azoteas simples de las Twins Towers?
                                                                      
                                                                                                      Junio 3 de 2001,
                                                                                                      New York, N.Y
                                                                                                      World Trade Center, Floor 107.





Twins Towers 3

Amanece sobre la ciudad alta.
El sol es lento y sutil. Cubre sólo
una parte de la Quinta avenida.
La mañana es muy suave y las
manos de la luz abren paso al
viento húmedo que anuncia lluvia.
Los muros de la ciudad
contienen las aguas de la tormenta.
Los edificios son gigantes ultrajados
por la noche anterior, no despiertan.

Las palomas tienen mirada triste
como cualquier domingo en Nueva York.

                                       3 Junio de 2001
                                       Nueva York, N.Y.
                                       World Trade Center, Floor 107





Río Hudson

Es tarde en el viento que se advierte
sobre el suelo manchado de palomas.
Viento frío del Hudson,
viento que bajo la camisa
corre como la sangre de la muerte.
La noche es pronta, y en su idioma
mi sangre va cuestabajo. Hablo a solas
y en una ventana de un edificio cualquiera
asoma una mujer. Hablo cualquier cosa
y es mi voz un ruido más.
La mujer que asoma en la ventana del edificio cualquiera
-puedo decir que es alto y café oscuro- habla para sí
y se ofrece al viento del Hudson igual que las palomas
y mi voz, igual que la sangre helada de la muerte.

                                                       Junio 3 de 2001
                                                       Nueva York. N.Y.
                                                       (Frente al Hudson)





Fifth Avenue

Desde el ventanal de la mañana
entre la calle cincuentaicuatro
y la Quinta avenida, puedo ver
dos banderas ondear.
Al fondo -entre los edificios-
el cielo es azul, agudo.
Un hombre negro cae presa de su locura
en la risa total, como si fuera feliz.
Lynda pide ayuda para sus
últimos días con sida.
Otra joven -18 tal vez- exige dinero
y comprensión para su perro violado
(el perro blanco está en el piso con la cabeza
en una almohada y rodeado de sábanas, parece llorar).
Una anciana es paseada en una silla de ruedas ostentosa,
una pareja se besa bajo a las puertas de la catedral de San Patricio,
un japonés canta en su lengua,
junto a mí pasa la muchacha más hermosa del mundo...

Camino por la Quita avenida, el viento de junio es muy frío.

                                                                                                      4 Junio de 2001
                                                                                                      Nueva York, N.Y.






Central Park

En el minúsculo lago de Central Park,
tres jóvenes reman.
Nadan patos después
de haber descendido del aire.

El viento espolea breve ráfagas
de ruido como si vinieran de otro mundo.

Caminan niños guiados por dos maestras,
un viejo come y vigila con la mirada
del miedo; bebe un cocacola, luego
se levanta y camina de prisa con su
gabardina al hombro rumbo al fin del mundo.
Hay mucha gente en calma,
pasan increíbles ardillas mansas,
los pájaros bajan y se dejan mirar de cerca,
un grupo de viejos juega,
cerca hay un partido de beisbol,
otros patinan, van en bicicletas,
muchachas toman el sol semidesnudas,
la vida parece amable,
Nueva York sabe disfrazarse.

                              4 Junio de 2001
                                       Nueva York, N.Y.
                                       (Central Park)




Poemas del Volumen La noche itinerante (UMSNH, 2002)



Poemas que me gustan mucho, de Nefatalí Coria. Los encontré guardados en un borrador de mail muy viejo (soy de guardar muchas y diversas palabras en esa carpeta). No sé de dónde los saqué, pero ahí estaban y me siguen gustando tanto. Y me dan ojos.