Su recuerdo huele a estar en casa, a mate, a risa.
Abrir los ojos es encontrarse en este desierto.
Sumergirse en las letras para volver,
al recuerdo, al mate, a la risa.
De sus letras se desprende un leve aroma, sensual. Me atrapa un instante. Hay pasión en su escritura, algo oculto que erotiza. Tiene que encontrar las palabras exactas y abusar de ellas. Todavía no las conoce.
Aroma a culpa. No intentes volver. Te enroscás en mi cuello, invadís mi nariz, tratás de cautivarme otra vez. Dibujás en mi piel, con tu etérea presencia las palabras que sabés, van a arrastrarme hacia el abismo.
Aroma injusto, acusador. Aparecés en este momento de debilidad, haciéndome recordar. Cargándome con todo el peso de su presencia, aunque no está. A veces pasa.