Mi viejo también hablaba con los libros. Lo supe hace unos años; estaba revisando la biblioteca, repasando los libros que me dejó, y encontré sus anotaciones. Ya los había leído, él me los pasaba pero, vaya uno a saber por qué, me había olvidado que los cuestionaba.
Lo mismo hago yo, pero no les tengo tanto respeto, no uso una hojita aparte, los subrayo, les hago preguntas en los márgenes, me río con el autor, me indigno. Y tantas cosas más.
Esta hojita la encontré suelta, no estoy segura de a qué libro pertenece, pensé que a El hombre mediocre, de José Ingenieros, pero por lo que dice supongo que a Las fuerzas morales, del mismo autor. No encontré el libro así que me puse a investigar y di con esta frase:
"Toda actividad debe
tener un propósito consciente: no hacer nada sin saber para qué..." (Me suena de algo).
Entre las lecturas de mi papá y las frases de mi mamá (que merecen capítulo aparte) tengo clarísimo cómo es que soy la persona más terrenal de la tierra terrestre. Gracias. Y, Girondo: vos tampoco me importás.