sábado, 14 de noviembre de 2020
Cerrado por derribo
jueves, 29 de octubre de 2020
Ojalá tenga tiempo de escribir la palabra girasol.
Ojalá tenga tiempo de tener cuatro años
y de subirme a la medianera.
De preguntarle a mi abuelo cómo se llama esa flor
que mi abuelo me responda: girasol.
Ojalá tenga tiempo para aprender a escribir la palabra girasol.
De mirar de nuevo la cara curtida de mi abuelo.
Ojalá tenga tiempo
de preguntarle a mi abuelo cómo se llama eso que camina
que mi abuelo me responda: lagartija.
Ojalá tenga tiempo para aprender a escribir la palabra lagartija.
De mirar de nuevo la cara de la flor girando al sol.
De mirar de nuevo cómo se esconde eso que camina.
Ojalá tenga tiempo de mostrarle a mi abuelo
que aprendí a escribir las palabras lagartija y girasol.
Muchos años después le pregunté a mi padre
por qué el abuelo nunca supo que había aprendido a escribir esas palabras.
Mi padre antes de irse contestó: en nuestra familia somos de morirnos jóvenes.
Y me abrazó.
miércoles, 15 de julio de 2020
Las canillas y la helada
Me intereso en el tema y me entero de que "hay un cable que es resistivo"
que calienta el caño.
Pero que nadie lo tiene.
Que algunos envuelven las canillas con poliuretano o telgopor.
O con lana de vidrio.
Y el que puede hace una cabina con puerta.
Me dicen que se congelan los tanques de agua que están en los mangrullos.
Y yo pregunto cómo es lo del mangrullo y el tanque de agua.
No me contestan.
Me entero de que cada año algunas canillas de afuera se parten.
"Todos los años se congela y se raja", dice mi hermano.
Que los bomberos dejan abiertas las bocas,
un poquito,
para que circule,
en los lugares más fríos, como en el cerro.
Y yo me imagino a los bomberos con las bocas abiertas,
dejando gotear el agua,
para que no se congele,
o para apagar un incendio.
O encenderlo.
Me cuenta mi amigo el poeta,
que allá, más al sur, donde el frío llega a diecisiete grados bajo cero,
adonde el viento no permite la huida,
las canillas se congelan.
Que está "saliendo cada dos horas a deshielar la canilla".
Y de ahí que yo me pongo a averiguar.
Acá, en Buenos Aires, las canillas no se congelan.
Simplemente se quedan sin agua, a veces.
viernes, 10 de julio de 2020
La casa de al lado
En esta casa de mierda... repito.
viernes, 3 de julio de 2020
Que extraño las escaleras, el ascensor y los besos.
Que extraño Talcahuano, esperarte, verte llegar.
Los mensajes previos, el vino, la urgencia de tus manos.
"Ardo sin preguntar
igual que lo hace el fuego,
tal vez halle cantando
el sosiego..."
