viernes, 6 de noviembre de 2015

Aullido (Howl), Allen Ginsberg - Película

Esta info la saqué de san google, la peli también. No se me ocurren muchas palabras para describir todo lo que gira alrededor... ¿Aullido? y sí, tal vez esa sea la única.  

Lo que, en un principio, iba a ser un documental, se convirtió al final en un híbrido de documental, docudrama y animación. Epstein y Friedman desarrollan Howl utilizando cinco líneas distintas:
- La supuesta entrevista a Allen Ginsberg (James Franco).
- La primera lectura pública del poema, dramatizada al no haber imágenes filmadas de la misma.
- Flashbacks biográficos sobre Allen Ginsberg, dramatizados y acompañados de imágenes de archivo de la época.
- Dibujos animados que ilustran el texto en off del poema.
- El juicio contra Ferlinghetti (Andrew Rogers) dramatizado.

A pesar de que Epstein y Friedman cuentan en su haber con varios Oscars y Emmys por algunos de sus documentales, tardaron años en conseguir distribuidor para Howl y no pudieron estrenar en las conmemoraciones de 2005 o 2007.  Hasta 2010, en la apertura del Sundance Film Festival, no lograrían que la película se exhibiera en público.

"He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas, arrastrándose por las calles de los negros al amanecer
en busca de un colérico pinchazo, hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la antigua celestial conexión con el estrellado dínamo de la maquin-
aria nocturna que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural"...
Así empieza el poema Aullido (Howl) que Allen Ginsberg leyera en público por primera vez el 7 de octubre de 1955 en la Six Gallery de San Francisco y así empieza la película Howl (Aullido) escrita, dirigida y producida por los documentalistas Rob Epstein y Jeffrey Friedman.


                 

La humanidad de don Ernesto

Opinología barata

Publicado en Qu 13, abril 2015

Tantas veces había pasado junto a ella y nunca me había atrevido ni siquiera a sacarle una foto. Ahora estaba ahí, parada frente a aquella casa de Santos Lugares, decidida a entrar. Justo en ese momento no había nadie más. El guardia de seguridad me preguntó si quería pasar y con todos los nervios de una primera cita, le dije que sí. Un pasillo sombreado por montones de plantas apaciguaba el calor de esa tarde de enero. Me senté en un banco y me dejé llevar por la imaginación, y por un momento creí ver a don Ernesto Sabato en ese fresco patio delantero.
Como lectora inconformista que soy, no me contento con el legado (en este caso los libros); me gusta curiosear en la vida del creador. Don Ernesto fue un hombre que por decisión propia abandonó la cumbre de la ciencia por los abismos de la literatura. Creo que fueron su vocación humanitaria y su sentido de justicia los que lo llevaron a cambiar de rumbo. Un ser humano de una calidez absoluta y una lucidez envidiable...
Los invito a seguir leyendo!(pág. 30)

Revista Qu (papel) sigue a full, y yo sigo con mi columna "Opinología barata", así que para arrancar de nuevo comparto mis parloteos que, para desgracia de muchos, también están en la web.

Buen viernes, buenas lecturas.
¡Mates... y hasta más ver!