martes, 30 de abril de 2013

La calma que precede a la tormenta.

Un texto de Walter G. van Diest, desde el otro lado del charco para unos, de el mismo para otros. Los dejo con él:

Lo que verdaderamente amo es el silencio y la calma que preceden a la tormenta. Y no sólo cuando el cielo se torna gris oscuro y los pájaros han huido ya a resguardo, no sólo esa quietud en el ambiente que hace que hasta el aire se torne denso y difícil de respirar y durante unos segundos todo quede en reposo. No. También se trata de la calma y el silencio de la soledad. Los estragos de las relaciones indebidas, infructuosas, de todos los ideales rotos y de los amigos chillones se presentan ante mi puerta siempre después de un tranquilo periodo de calma. La más feroz de las tormentas marítimas, con sus grandes olas y su espuma helada arremete contra mí tras haberme dado una paz que roza lo inalcanzable.

Se pudiera amar la compañía y el sosiego que uno encuentra en los demás, pero nada comparado con la falta de toda relación. Con el silencio y el reposo de uno mismo. Quizás esto no ocurre siempre y uno se deja transportar hasta ese estado únicamente con una lectura, buena música, comida placentera o a la vista de un espectáculo que accione algún mecanismo oculto en nuestra cabeza.



De todas formas, amar como se ama a los demás se puede amar cualquier cosa. Cualquier compañía es justa y deseada si se comparte de buena fe, pero ninguna es como la soledad bien entendida y encarrilada. Entonces se puede descansar de la interpretación, del agitamiento, de las carcajadas ruidosas, ora propias, ora ajenas. Se pueden sacudir y tender al sol los ojos ávidos y analizadores y la cabeza respira pausadamente.

Que me digan que soy fácil de influir, si cuando el verbo se trate de fluir, soy todo cuanto pueda ser. Como el agua corro por mil torrentes y supero, más lenta o rápidamente las adversidades, pero no encuentro reposo sino en un mar calmo, en un lago que me retenga un rato, antes de que vuelva a evaporarme.

Sí, amo al mundo y a su diversidad, amo al hombre y a sus papeles. Amo a la sociedad y a sus teatros, pero por encima de todo amo al silencio y la calma que preceden a la tormenta.

                                                                                                              Walter Germán van Diest.-
                                                                                                                        (Girona - España)




martes, 23 de abril de 2013

Día del Libro ♥

Sant Jordi, o San Jorge en criollo.
Dice la leyenda:
Había una vez un caballero llamado Jordi que salvó a una princesa que había sido secuestrada por un dragón. El caballero clavó su espada al dragón y de la sangre del dragón floreció una rosa que el caballero regaló a la princesa. (La historia es más larga e interesante)
Según la tradición el chico regala a la chica una rosa y la chica regala al chico un libro, recordando el enterramiento y fallecimiento respectivamente de dos grandes de la literatura europea, Cervantes y Shakespeare, y otro hispanoamericano, Inca Garcilaso.

Bueno, se supone que en algunos lugares del mundo habrá hombres regalando rosas y mujeres regalando libros. Me gusta, aunque haya que mirar por la ventana.

mías
                
  Que sepas que te festejo todos los días: Feliz día Libro, a vos y a tus hacedores ♥


P/D: Nuestro vecino de blog David Cotos está regalando por unos días (del 23 al 27 de abril) su libro Nunca es tarde (Spanish Edition) [Kindle Edition] en la librería de Amazon. No se lo pierdan!

sábado, 20 de abril de 2013

Egoísmo.

El aire está viciado, espeso. Huele a querer ser. Todavía indeciso. 
Como a eucaliptus penetrante. Cannabis religiosa. Denso como la miel. 
Ineludible deseo de querer poseer.
Como un impulso vital, tentador. 


Huele a chocolate y limón.




(perdón, se me escapó la tortuga) les dejo un mate y muy buen fin de semana!