lunes, 30 de mayo de 2011

Tardecita de verano - Hernan G. Marrodan.- Cuento

¡Hola! hoy les traigo un cuento que mi amigo Hernan Gabriel Marrodan se animó a prestarme para compartir con todos y para acompañar el mate. Con un lenguaje sencillo y sin pretensiones  nos lleva a transitar un ambiente familiar y entretenido. 


Prólogo: 
Bueno, esto empezó el Martes 14 de julio del 2009. Siempre tuve esa cosa que se asemeja con la atracción de un salto al vacío, representado en este caso por enfrentar un papel en blanco, queriendo escribir algo, pero no teniendo absolutamente claro que vas a escribir. Quiso ser un ejercicio, agarrar un papel y escribir sin tener meditado nada. Y en ese contexto aparece Julián, y en el primer renglón, increíblemente empezaron a fluir las demás cosas, y seguí para adelante. Quiero aclarar que jamás hice un ejercicio literario, ni participé de ningún curso, lo hice con la más absoluta ignorancia sobre el tema, y pido perdón a los que sí estudiaron si lo hice mal, simplemente me atrajo la idea de hacerlo. Y cuando estaba por la mitad entendiendo que quiso ser un cuento encontré el mensaje que podía transmitir, y hacia allí fui.
Es loco, en forma autodidacta largue con algo que nunca hice, y la experiencia fue increíble, en un momento se me llenaron de historias la cabeza, cosas sobre los personajes, podría haber escrito mucho más, pero ya en vez de ser un cuento sería una novela, y nunca quise ir para allá, al menos por ahora.
Aquí  pongo el cuento entero, sólo le agregue al final una especie de análisis sobre lo escrito, ojalá les guste, ojalá les sirva el mensaje.  
                                                                Hernan.-


Cuento:

Tardecita de verano

Un día de verano Julián tomó su bicicleta y salió hacia ningún lado en especial,
sólo estaba aburrido de jugar en su casa siempre con los mismos juguetes, para 
mejor no tenía tantos y debía usar mucho su imaginación para que fuera 
entretenido, pero es que ya no sabía con quien hacer pelear a Superman, se le  terminaron los facinerosos… como sea, salio con su bici, pero en el barrio
todos lo conocían y ya no le resultaba atractivo pasear por ahí, parece 
que eran demasiadas cosas las que lo tenían aburrido. Las clases en la escuela
hacía poco que terminaron, su mejor amigo estaba lejos de vacaciones porque sus 
padres estaban muy bien económicamente, y aunque lo habían invitado, su mamá que trabaja todo el día no lo dejó ir, por temor a que le pase algo. Ellos viven 
solitos y cuando su mamá no está lo cuida una vecina, una ancianita de más de setenta y cinco años que vive sola en la casa del fondo. La anciana nunca lo dejó andar en bicicleta porque no podía controlarlo y temía que algo le pasara y que su madre se lo reprochara, además lo quería mucho y no se perdonaría jamás si algo malo le sucedía. Pero justo cuando la anciana fue a tender la ropa que había lavado a mano, trapo por trapo, Julián se le escapo...


La anciana, que se llamaba Doña Ana, cuando termino de lavar y colgar la ropa fue a
buscar a Julián que se suponía estaba jugando con sus pocos juguetes, como todos los
días, pero el no estaba, quien sabe desde hace cuanto se había ido. ¡Pobre Doña Ana! se puso pálida, se tuvo que sentar del susto que le agarró, se le agitó la respiración y comenzó a transpirar, el pulso se le fue a las nubes, y no hablemos de su presión, entonces respiró hondo y comenzó a pensar. La realidad es que Doña Ana las había pasado muy bravas en su vida, era una mujer curtida y luchadora, la vida no le regaló nada y sabía de tristezas y angustias, entonces primó la resiliencia que la vida se encargó de forjar en ella... y salio a la calle.


Julián tomó la avenida con Boulevard hacia el norte, en donde estaban los barrios más pitucos y bacanes, nunca lo dejaban llegar con su bici ni siquiera hasta la avenida que estaba a dos calles de su casa, y el tipo ahora ya estaba como a veinte calles!!!! Que experiencia!!! No lo podía creer, y como ya entró en confianza y había muchos chicos jugando en los patios de sus casas, se hizo el banana y sacó una mano del manubrio... ¡¡¡estaba yendo con una mano!!!... una niña en la esquina estaba con su paleta de dulce que el padre recién le había comprado, lo miró como quien mira a un acróbata ruso. Era una niña preciosa, parecía una muñeca de las más bonitas, y Julián todavía no la había visto.
Cuando por alguna razón fijó su mirada en ella,  no pudo creer lo que vio... ¡era la
mujer más hermosa de la tierra! Tan distraído quedó que soltó su mano, la única que sostenía el manubrio para acomodarse el pelo de puro coqueto, cuando un bocinazo tremendo les despertó a todos de ese sueño angelical, fue un estruendo enorme y un fuerte frenazo como de un vehículo de gran porte, al tiempo que la niña azorada por lo que veía pegó un semejante grito.  ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NNNOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


Doña Ana se calzó las alpargatas de suela de yute, tomó su bolsa que no abandonaría
ni en la peor de las situaciones, y ganó la calle. No sabía por donde empezar. En eso
ve que Don Julio, un señor muy poco menor que ella estaba cortando el pasto con la
paciencia que la edad le da a uno, pero había un problema, Don Julio había enviudado hacía más de 30 años y luego de un duelo de casi 10 años el tipo se volvió un picaflor, y parece que Doña Ana en sus años mozos era una mujer muy atractiva, y como era de esperarse Don Julio le 'soltó los perros'. Ella se indignó, porque no podía creer que a una SEÑORA como ella, que sólo estuvo con su marido Don Héctor (quien fuera el mejor carpintero del barrio, que tenía su pequeño taller en el fondo de su casa), fuese hostigada por éste tipo que nada le importa, y así, sin mucho preámbulo le dijo de una vez:
-Doña Ana, ¿cómo está usted? Estaba pensando que si no es molestia, la podría invitar al centro, a tomar un té en esa casa tan petitera que está frente a la plaza, ¿qué me dice? ...
Lo mandó ya saben dónde y nunca más le dirigió la palabra. Y resulta que ahora lo ve allí y se da cuenta que no tiene más remedio que preguntarle por Julián, no tiene salida si quiere saber dónde esta el niño. Se quiere morir la pobre Doña Ana......y allá fue...



Julián voló tres metros por el aire, y la bici cuatro. Hizo una pirueta loca en el aire y cayó sobre un enorme ligustro que amortiguó el golpe, el sodero con su Ford 1939 motor V8 no pudo evitar el golpe y se bajó preocupadísimo, pensó lo peor, el padre de la niña le tapó los ojos a su hija para que no viera el desastre, pero ella se zafó y corrió hacia él, y el padre y el sodero detrás de ella. Julián apenas supo que le paso, trató de levantarse pero le dolía todo, hasta que vio los enormes ojos de la niña, Anabella, de golpe se le pasó todo, nada de dolor, escuchaba pájaros cantando y su corazón marcando el ritmo.
Acercándose más, ella le preguntó: -¿Estás bien?
 -Pero siii!!! -Dijo él -¡¡¡sólo son unos raspones!!!...
-¡¿ESTAS LOCO, NENE, COMO ANDÁS ASÍ CON LA BICI???! -le reclamo el padre de ella...
-Venga, ayúdeme a llevarlo al hospital, dijo el sodero....¡¡¡vamos, vamos, rápido!!!



Hola Don Julio!, por favor, ¿usted no vio a Julián???....
-Hola Doña Ana, ¡que sorpresa!!! ¡Está tan linda como siempre!!!!...
-¿Pero usted siempre el mismo??? Dígame si lo vio ¡si o no! ¡Es una emergencia!
-Oh, ¡pero caramba! está muy nerviosa ¿qué pasó?
-No sé… se escapó el niño y no se donde puede estar.
-Bueno, yo lo vi con su bicicleta yendo para el boulevard, hace un rato largo.
-¡No puede ser!!! ¿CON LA BICI???... oh, no, por Dios, esto esta muy mal...
-Bueno, Ana, debe estar dando unas vueltas y ya vendrá.
-No, no, sé que le pasó algo, lo sé...
Julio de verdad la vio muy mal, y dejó al picaflor a un lado, estaba desencajada Doña Ana, entonces decide que es mejor ayudarla.
-Ana, ¿quiere que la lleve en el auto? ...¡en una de esas lo encontramos!
-¡Ay! por favor Don Julio. Se lo agradezco, vamos, vamos…



La madre de Julián, Maria Eva, trabaja de enfermera, hace doble turno, y todas las horas extras que puede, quiere darle a su hijo la mejor educación, así podrá tener acceso a un futuro mejor. Ella viene de familia de laburantes, lo habrán descubierto por su nombre, el padre era un trabajador incansable, entró de operario en la fábrica del pueblo, y por su esfuerzo y dedicación logró llegar a Jefe de la planta, eso a costa de no estar con su familia. No tuvo más hijos que Maria Eva, y le dio todo lo mejor, hasta que se enfermo y no pudo seguir trabajando, y su madre siempre fue ama de casa, así que a Maria Eva no le quedó más remedio que salir a trabajar, ir a terminar sus estudios de noche, en donde conoció al papa de Julián y después decidió que una carrera universitaria era demasiado larga para enfrentar en su situación, entonces se decidió por enfermería, que rápidamente le dio una salida laboral.
Sus padres eran muy mayores, la tuvieron a ella cuando ya eran grandes, así que los perdió cuando era aun muy joven. Formó pareja con Ernesto, parecía un buen tipo, y salieron a la vida, tuvieron a Julián y todo iba muy bien en esa época. Pero decidieron mudarse y vendieron la casa natal de ella, juntaron todo y se fueron a un hermoso pueblo, casi ciudad diría yo, compraron la casa de adelante de Doña Ana. Ana se fue a la de atrás después de reformar lo que fue el taller de su marido. Se hizo algo chiquito… total era para ella nomás, y vendió la de adelante que tantos recuerdos le traía. Enseguida se acomodaron y adaptaron...



Muy rápidamente llegaron al hospital, lo metieron por la guardia. Julián no parecía estar mal, pero había que estar seguros, así que el médico enseguida lo mando a rayos X, mientras el sodero, Anabella y su papá aguardaban tener noticias.
El papá de Anabella que había dejado de fumar cuatro años atrás no aguanto más y le pidió un cigarrillo al sodero, que ya se había fumado cinco cigarrillos seguidos en el patio del hospital. En eso lo bajan a Julián y lo llevan a una sala, pero todavía no los dejaron estar con él, aunque se ve que tan mal no estaría porque al pasar le guiñó un ojo a Anabella, a lo que ella respondió con su bella sonrisa y sus cachetes sonrojados, un dandi este Julián...


Don Julio, como era de esperar tenía un viejo convertible, pero estaba excelente, con todos los cromados y relucientes baguetas, y unas llantas increíbles, era un Impala 57 Bel Air azul, en un estado como pocos, Doña Ana subió a esa nave y partieron. Era increíble ver como todo el mundo conocía a Don Julio, lo saludaban todos, y todos le daban pistas sobre Julián…
-Sí, sí, pasó por acá, pero siguió...
Hasta que llegaron a la esquina del lío. El señor que vende golosinas les dice lo que paso… ¡pobre Ana!!!!! ¡Casi le da un patatús!!!...  Julio quedó mudo
no lo podían creer, así que se subieron al Impala y Julio casi como si tuviera treinta años menos le pegó una castigada que el auto nunca le perdonaría, jamás, aunque le respondió con una quemada de gomas de veinte metros. El Hospital estaba a veinticinco calles de allí, y deben haberlas recorridos en menos de tres minutos, se metieron al estacionamiento y corrieron adentro, a la velocidad que sus huesitos les permitieron y con el corazón en sus manos, emociones fuertes si las hay...



Maria Eva esta haciendo un pequeño descanso en su tiempo de trabajo, tomándose un té de frutilla, con unas ricas roscas que compró como todas las mañanas al bajar del colectivo, y ojeando un diario viejo porque algo había que leer. Pasó por el baño y salió para la sala a continuar con sus tareas…
-¡Maria! llegó un chico que recién lo bajaron de rayos, necesito que le des la antitetánica por favor.
-¡Listo!!!.....¿qué cama es?
-La doscientos quince.
...y salio para allá con todo lo necesario. No podía creer lo que vio cuando entró, era "su" Julián, estaba en esa cama, se le cayeron todas las cosas y casi entra en pánico, sus compañeras corrieron a ver que paso...
-¿Qué haces acá?? ¿Qué te pasó???...
Julián estaba pálido, pero del susto, pensó que venía un cazote en el medio de la jeta, pero su mamá lejos de ello se puso a llorar. Pronto llegaron sus compañeras, Doña Ana, Don Julio, Anabella y su papá, y el sodero se quedó afuera fumándose el último cigarro... enseguida el médico le explicó que estaba todo bien, y que de alguna manera era increíble que nada le pasó con semejante golpe..."allí estuvo Dios" ...Doña Ana no sabía como pedirle disculpas por lo que pasó, pero Maria Eva la comprendió perfectamente...
-Ahora le digo al Doctor que te ponga un yeso en las dos piernas, a ver si te
quedás quieto de una vez... bromeó su madre ya relajada...
Los mayores seguían de charla cuando Anabella se acercó a Julián.
-¿Estás bien?
- Siii, no fue nada, ¿sabés las veces que me caí de la bici?? No sé porque se asustan tanto…
-Que bueno, ¿como te llamás?
-Julián ¿y vos?
-Anabella....
-Claro, imposible llamarse de otra manera...
-¿Por qué lo decís?
-Porque sos preciosa... -otra vez se pone toda colorada...
-Un día vení a visitarme, yo vivo en la casa de la esquina, esa en donde todo pasó, decile a tu mamá que te deje venir....
-Con la macana que me mandé va a pasar un rato largo hasta que me de permiso.
-Vas a ver que te deja...
-Eso espero.
Todo salió bien, lo dejaron en observación, Maria no se movió de al lado de su hijo, y Doña Ana se quería quedar....
-Pero no hace falta Ana, vaya a descansar y cálmese que todo está bien.
El sodero no supo como pedirle disculpas a Maria...
-No se preocupe, y gracias por socorrerlo tan rápido.
Y así todos volvieron a sus casas después de un día loco.


Don Julio trajo de regreso a Doña Ana, Anabella y su papá. Hizo todo el recorrido en silencio, quien sabe porque, hasta que llegó la hora de dejar a Ana....
- Deje que camino hasta casa Don Julio...
- Pero no Ana la llevo hasta la puerta...
- Le digo que no hace falta....
- Anaaa, no seas tan dura, daleee.....
- Je, ¿ahora el señorito me tutea?, mire, no se confunda, lo que hizo hoy fue maravilloso, y se lo agradezco, pero si piensa quee....
- Anaaaaaa, para un cachito ¿querés?, perdoname por como empezamos, se que fui un tanto grosero aquella vez, y nunca me diste la oportunidad de disculparme...
- Bueno, esta bien...
- Por favor te pido, sin malas intenciones, permitime pasar un día de estos a saludarte.
- Lo voy a pensar... ¡hasta mañana!
- ¡Chau Ana!
Julio salio como si dejara a su novia de diecisiete años, se sentía raro, como hace mucho no le pasaba, y ni les cuento Ana... por un momento se sintió culpable cuando paso en frente de la foto de Don Héctor, su único amor, se puso a rezar por Julián y todos los seres queridos, y se fue a dormir.
Julio no durmió hasta muy tarde, se tuvo que levantar a tomarse un escocés bien añejo que hace rato no tocaba. Unos mimos a Cacique su perro ovejero fiel compañero, y a dormir.
Anabella tampoco podía dormir pensando en Julián, supo cuando lo vio inmediatamente que él sería su primer amor...y Julián no veía la hora de pasar por su casa con cualquier excusa, el pibe se enamoró y ya se quería ir.


Ya pasaron unos días, Julián está en su casa, Doña Ana lavando trastos, Maria Eva estaba de franco y por eso Julián aprovechó para preguntarle a su madre...
- Mamá ¿me llevás a lo de Anabella???....
- ¿Pero sos loco vos??...¡¡¡con todo lo que tengo que hacer!!!
- Pero daleee, después te enojas cuando me escapo.
Maria se quedo pensando en todo lo que pasó…
- Tenés razón hijo, perdoname, ¡dame un abrazo!
Y lo apretó fuerrrrte, en un abrazo tremendo, él se sonrío, y a ella le cayeron unas lágrimas.
-Vamos, ¡ponete las zapatillas....y agarrate el abrigo que hace frío!!!... y salieron caminando, total no era tan lejos y el día estaba espléndido. 
Llegaron y tocaron el timbre.......
-¡¡¡¡JULIAAAAAANNNNNNNNNNN!!!!!!!!!!... salio gritando Anabella y corriendo como una loca.
-Hola Anabella... y se dieron un abrazote...
-Vení, vamos al jardín del fondo que tengo muchos juegos… y se fueron para atrás mientras Maria Eva y el papá de Anabella se quedaron riéndose viendo a estos chiquilines como locos...
- ¡Hola!
- Hola ¿cómo está?
- Bien muy bien, gracias...
- Yo soy Ernesto. El papá de Anabella.
- Y yo Maria Eva... y se quedó muda no sabiendo porque, pero parece que le pegó que se llame igual que su ex…
-¿Quiere pasar a tomar un té?
- Noo, no hace falta.
- Pero venga, si tengo justo todo listo, pase, pase.
No sabiendo bien si era lo correcto se metió en la casa.



Don Julio terminaba de lavar el auto y decidió sacarlo a dar una vuelta, y como si fuera un pendex no resistió y tuvo que pasar por la puerta de la casa de Doña Ana. Paró en la puerta y miró por el pasillo para adentro, pensó que ella estaba, pero parece que no...
-¡¡Que macaaanaa!!
En eso que ponía primera se escucha....
-¡¡Julio!!
Miró para la vereda y venía Doña Ana de comprar harina, huevos y otras cosas más, amaneció con ganas de hacerse unas tortas fritas...
-Hola Ana, pasé por acá, como justo iba al centro pensé que por ahí necesitaría algo.
-No, la verdad que lo que me faltaba fui al almacén de la esquina.
-Aaahhh, caramba, bueno...
-Espere, espere ¿quiere pasar a tomar unos mates? Justo me estaba por hacer unas tortas fritas...
-¿En serio? bueno, vamos.
¡¡Le dieron a la lengua!! ¡¡Que manera de hablar, por Dios!! Se rieron como locos acordándose de mil y una anécdotas, se imaginaran las cosas que Don Julio habrá hecho en su vida y Ana parecía haber vuelto a su juventud. Todo iba muy bien.
-¿Sabés Julio? hacía mucho que no me reía tanto.
-Yo tampoco, ¿la pasamos muy bien no?
-La verdad que sí.
Yo te tenía mucha bronca a vos, pero era porque nunca te di lugar a conocernos, un poco porque Héctor fue toda mi vida y no me imaginé ni siquiera tener un amigo.
-Pero las cosas pasan Ana, todos tenemos cosas que aprender, aún a nuestra edad.
-Sí, es verdad fui muy tonta.
-Yo también lo fui. Los primeros diez años lloré como loco, después me equivoqué, salí con cuanta mujer pude, pero nada llenó el espacio que dejo Rosa cuando se fue. Pero bueno, la vida se encarga de ponernos pruebas, aunque lleven más tiempo del que quisiéramos poder aprender de ellas.
-Sí, es cierto.
-¿Vamos al cine el sábado?
-Pero no tengo que ponerme, Julio, además tengo el pelo hecho un desastre.
- Pero Ana, si estás preciosa dejate de embromar.
-Bueno, pero me tengo que arreglar, así no voy ni a la esquina.
-Quedamos así.


Al final Maria estuvo tan cómoda con Ernesto que se quedó toda la tarde meta hablar y contarse sus cosas, a los dos les fue muy mal en la vida, a ella la abandonaron cuando Julián tenía dos años, se fue con otra mujer, y ella nunca se pudo reacomodar, y prefirió quedarse sola, y él perdió a Delfina, su mujer, cuando nació Anabella, se complicó el parto y no lo resistió, y desde allí sólo vivió para su hija. En algún momento trato de rehacer su vida, pero la paso mal y nunca más lo intento. 
Se sintieron cómodos, pero ya era hora de irse.
- ¡Uy! se hizo retarde...
-¿Querés quedarte a comer?...cocino unas pizzas yyy...
- Nooo, tengo la casa hecha un lío, y mañana tengo que trabajar temprano.
- Bueno, como quieras, otro día, quizás...
-Sí, ¿porqué no?
-¿Te molestaría que te pase a buscar por el hospital algún día?
-Mmmm, no lo sé, preferiría que no, por el momento.
-Bueno, como quieras...
-¡¡¡Vamos Juliiiii!!!
-¡Ufa maaaaaaa!, un ratito masss, ¡daleee!
-Noo, que mañana trabajo, dale vamos…
-Pero otro día venimos otra vez.
-Bueno, dale.
-Chau Anabella, nos vemos. ¡La pase muy bien!
-Y yo también...Chau, nos vemos.
-Adiós. –Dijo, y se fueron a la casa.



Julio pasó con su máquina impecable a buscar a Ana, los dos estaban con todas las galas, y partieron a una noche como hace añazos no tenían. Y no fue la única. Por esas cosas que tiene la vida una travesura de un niño los juntó, y algo que podría encuadrarse en lo que es el amor, comenzó entre ellos, claro, sus viejas y hermosas parejas fueron y serán sus más grandes amores, pero saben que el amor es tan generoso, tan maravilloso, que aunque después de mucho tiempo pueden volver a enamorarse y ser felices.
- Julio, quiero que sepas que te quiero mucho, y espero que podamos seguir juntos hasta que llegue el día, y no sabés como me arrepiento de no haber dado este paso cuando era más joven, ¡he perdido tanto tiempo! si volviera a vivir, seguro que tomaba otro camino al elegido.
-Y yo Ana, prometo estar junto a vos hasta que llegue ese día, y te aseguro que aunque esperamos demasiado nunca es tarde para el amor.
- ¡¡Te quiero viejo!!
-Y yo a vos, ¡¡ojitos lindos!!
Era un tierno este Julio. Pudieron así vivir los últimos años de su vida acompañándose, claro, renegándose uno al otro por esas cosas que nos agarran de viejos, pero que nos muestran como somos.
Julián en cambio pasó todo el verano yendo a lo de Anabella, fueron al circo con su papá, al cine con la mamá de Julián, pero nunca los cuatro juntos, parece que Maria Eva y Ernesto no han aprendido la lección, y quien sabe, los años por delante consigan hacerlo, mientras tanto los chicos viven escribiéndose cartas de amor, soñando con ser grandes, y con la casa que van a comprar, hasta saben que van a tener tres hijos, y hasta los nombres ya les pusieron, las cosas de cuando uno es chico...


La verdad que la vida se vive viviendo, cuando somos chicos siempre nos enamoramos, como Julián, después crecemos, adolecemos, nos morimos de tristeza, bailamos bajo la lluvia, subimos, bajamos... crecemos en definitiva. Algunos forman pareja en seguida, casamiento, hijos… otros lo hacen de grandes, muy pocos llegan a viejitos juntos, y vaya a saber los que llegan de que manera lo consiguen... el amor es tan, pero ¡¡tan complejo!! Se mezclan tantas cosas en su nombre a veces malográndolo.
Don Julio y Doña Ana pasaron mucho tiempo solitos, y de grandes comprendieron que se perdieron tantas cosas, Maria Eva y Ernesto no pudieron con sus conflictos, y siguen solos, quien sabe, en una de esas de viejitos conocen a alguien ¿no?....pero podrían intentarlo otra vez, ¿porqué perder tanto tiempo? ¿En nombre de qué uno hace esas cosas? ¡Con lo malo que es! Julián y Anabella son la muestra del más puro e inocente amor, quien sabe si perdurará cuando crezcan. Al parecer los que complicamos las cosas somos los que estamos en el medio, ni tan chicos como Julián y Anabella, ni tan grandes como Don Julio y Doña Ana. ¿Porqué será no? yo no tengo esa respuesta... ¿y ustedes?


                                                                      Hernan Gabriel Marrodan.-


De casualidad escuché este tema y me recordó este relato, ahí se los dejo como broche




Espero que lo hayan disfrutado. A ver quién más se anima!!!

sábado, 28 de mayo de 2011

Asesino - (fragmento) - de Walter Germán van Diest.

En el día de su cumpleaños número 18, quiero compartir una pequeñísima parte de uno de sus libros, pero antes de que empiecen a leer tienen que conocer las instrucciones.. bueno no es muy difícil, cuando lleguen a la parte donde hay un enlace muy discreto y sutilmente remarcado en amarillo, tienen que hacer clic y... sorpresa! eso sí, dejen esa página en segundo plano y vuelvan a leer!!

Día 1

Corría. Se creía que se iba a escapar. Tiró una cómoda con una lámpara. El estruendo rebotó por las paredes del pasillo. Se le escuchaba jadear desde mi posición. Avancé. Pisé los cristales. Llegó al comedor. Me miró desde el umbral. En su cara se reflejaba el temor. Se dio la vuelta rápidamente. Intentó arrancar a correr nuevamente pero resbaló y cayó de rodillas. Di dos grandes pasos y ya le tenía. Saqué el cuchillo y la hoja brilló con el reflejo de la luz lunar. Arqueé el brazo y lo bajé violenta y rápidamente. Se escuchó el tejido romperse. Tanto el de la ropa como el de la piel. Puse el pie sobre su espalda e hice fuerza. Cayó al suelo. Pronto empezaría a gritar.
Me acerqué al equipo de música. Lo encendí y apreté el botoncito que abría la disquetera. Introduje el CD que guardaba en la chaqueta. Le di al “play”.  El Réquiem “Dies Irae”de Verdi empezó a sonar. Miré a mi víctima.
-Buenas noches senador.
Me acerqué a él lentamente, junto con la música. El cuchillo goteaba sangre sutilmente. Le propiné una patada en la boca. El coro empezó a cantar. Me abalancé sobre él y hundí el cuchillo en su pecho. Intentó resistirse pero estaba muy debilitado. Probó con gritar, pero las notas tapaban sus chillidos. Pegaba puñetazos a diestro y siniestro. Ninguno me alcanzaba. Las trompetas sonaban, asesinamente. Me coloqué mejor encima de él. Comencé a apuñalarle más veces. Cada vez que el cuchillo entraba notaba menos resistencia. Cada vez que salía la sangre hacía ruido, brollando. Pronto se quedó sin energías. Sólo sus ojos me miraban, próximos a un rigor mortis. Ahora ya no veía miedo, me había reconocido. Movía el cuchillo haciendo formas y divirtiéndome. Reía junto con la música, cada vez más alta, cada vez más viva. Era una perfecta ironía.
Hacia el minuto el ritmo disminuyó. Yo me levanté, completamente empapado en sangre. Miré la hora en el reloj digital. Eran las tres y veinticuatro. Tenía mucho trabajo y tiempo por delante. Me saqué los guantes y cogí la bolsa que tenía en el bolsillo de la chaqueta. Los metí junto con el cuchillo. Una amplia sonrisa me recorría la cara. Había hecho un buen primer punto. Rápido y limpio.
Di unos cortos pasos hacia el centro de la estancia y aparté la mesa de cristal. Luego el sofá. Me arrodillé en el suelo lentamente. Apoyé en el suelo los utensilios que necesitaba. Un bisturí, una pluma grande y un pañuelo blanco. La luz que me proporcionaba la luna era magnífica. Detrás de la puerta de cristal que separaba el comedor del jardín estaba el perro, que afectado por los narcóticos me miraba apaciguadamente. Cogí la pluma y la posé sobre el cuerpo del senador para que se empapara de sangre. La moví un poco entre su ropa y sus heridas abiertas. La sangre había hecho algo así como pequeños lagos en su pecho. La levanté, ya se había mojado suficiente. Empecé a escribir en el suelo.

Vuestro honor no lo constituirá vuestro origen, sino vuestro fin.

                                  escrito por  Walter Germán van Diest.



  obra registrada Safe Creative #1108189887579

jueves, 26 de mayo de 2011

Inés del alma mía - Isabel Allende


Isabel Allende cuenta la vida de Inés Suárez, la compañera del conquistador Pedro de Valdivia y primera mujer española que se instaló en Chile, en una especie de diario donde la protagonista incluye sus experiencias más importantes para que Isabel, su hija adoptiva, pueda conocerlas. Contiene una gran cantidad de datos históricos, puestos con esa prosa sencilla que caracteriza a la autora. Muy atrapante, llevadero y de fácil lectura.


Siempre me quedo con algo de los libros que leo:


"Por lo menos setenta años tengo, como dije, y bien vividos,
pero mi alma y mi corazón, atrapados todavía en los
resquicios de la juventud, se preguntan qué diablos le
sucedió al cuerpo. Al mirarme en el espejo de plata, primer
regalo de Rodrigo cuando nos desposamos, no reconozco a esa
abuela coronada de pelos blancos que me mira de vuelta.
¿Quién es esa que se burla de la verdadera Inés? La examino
de cerca con la esperanza de encontrar en el fondo del espejo
a la niña con trenzas y rodillas encostradas que una vez fui,
a la joven que escapaba a los vergeles para hacer el amor a
escondidas, a la mujer madura y apasionada que dormía
abrazada a Rodrigo de Quiroga. Están allí, agazapadas, estoy
segura, pero no logro vislumbrarlas."


                                    Mis frases favoritas:


"Antes de hacer el amor le gustaba leerme sus libros favoritos en voz alta."
"Mi corazón aprendió a vivir sofocado, pero mi cuerpo nunca dejó de reclamar."
" En verdad eres el alma mía, Ines", suspiró besándome. Olía a caballo y sudor, nunca me había parecido tan guapo, tan fuerte, tan mío.



               [[ Leer el primer capítulo acá ]]

miércoles, 25 de mayo de 2011

La virgen de los sicarios - Fernando Vallejo

Les propongo leer esta polémica novela de Fernando Vallejo 
Sinopsis: Tras una ausencia de treinta años, el escritor Fernando Vallejo vuelve a Medellín, ciudad donde creció. No queda gran cosa de lo que había dejado: sus padres están muertos, una parte de la ciudad ha sido destruida, la mafia de la cocaína, el cártel de Medellín, siembra el terror mediante bandas de asesinos. En un burdel de chicos, encuentra a Alexis, de dieciséis años. Procedente de barrios pobres, Alexis forma parte de estos asesinos que matan a sueldo y que a su vez son asesinados por jóvenes sin futuro. Ya tiene varias muertes en su conciencia. En esta ciudad de horror, caos y odio, donde las deudas de sangre se heredan, y donde sólo las iglesias son oasis de paz, el amor va a nacer entre ellos. Un amor sin futuro, condenado de antemano, por la realidad que les rodea.


                                             Vale la pena!